
El año pasado tuve grandes gastos debido a una fuerte inversión en la que estoy apostando, y como mis recursos ahora son escasos, me fue difícil terminarla sin salir con una que otra deuda.
La mayor parte de mi consumo e inversión, la estuve sobrellevando con la tarjeta de crédito, lo cual sé que no es muy recomendable si se tienen alternativas más baratas, sin embargo, necesitaba de la liquidez que sólo me brindaba la tarjeta, y quedé con una deuda aproximada de 13 mil pesos, no muy grande comparado con la inversión total, pero si para mi nivel de ingreso.
Es así que a pesar de que ahora puedo respirar un poco, porque ya no debo hacer los pagos grandes, aun así sigo preocupada por hacer un plan que me permita de una forma más barata pagar lo que debo. Y tal parece que el banco me leyó el pensamiento, pues hace poco me ofrecieron un crédito personal con el cual puedo pagar todo lo que debo a la tarjeta, con una tasa de interés menor.
Parece una muy buena propuesta, pero antes de aceptarla analicé con cuidado las dos opciones y resolví quedarme con la deuda en mi tarjeta.
La solución ofrecida por el banco era buena y la tomaría si fuera a utilizar un plazo similar al del crédito personal por la diferencia entre las tasas de interés. Para resolver mi problema, lo primero que hice fue ver cuánto era lo más que podía pagar independientemente de lo que el banco me pedía. Esto me ayudó a ver cuáles eran mis obligaciones de pago más importantes, como el teléfono, la renta, mis pasajes, la despensa y otras deudas.
También consideré otros gastos un poco superfluos, pero importantes para mí, como regalos de cumpleaños. Una vez considerado lo anterior establecí cuánto y cuándo puedo pagar al banco.
Conforme a mi presupuesto establecí el siguiente plan: acabar en tres meses dando un pago de $8,000 en enero (antes mi fecha de corte), otro de $4,000 en Febrero y el resto, con los intereses acumulados hasta Marzo, sin utilizar mi tarjeta en ese tiempo.
Después de haber programado mis pagos, comparé ambos créditos para determinar cuál es el que me conviene, observando primero las características y ventajas de cada uno, conforme a la deuda que había adquirido.
A pesar que la cantidad es alta, no traigo deuda acumulada de meses anteriores, la deuda se acumuló a partir del último pago que hice inmediatamente después de mi fecha de corte.
Esto me concede una ventaja, pues en la tarjeta cuento con 40 días en los cuales mi deuda no causa intereses. Si realizo el primer pago conforme a lo planeado, los intereses que debo pagar en total disminuyen drásticamente, a pesar de que en la tarjeta de crédito tengo un 10% más de interés en comparación con la tasa que me ofrece el crédito personal.
La razón: el banco sólo puede cobrarme intereses sobre los cinco mil pesos restantes. Al calcular los intereses sobre un monto menor de deuda lo que pague será por ende menor.
Por otro lado, si tomara el crédito personal la primera mensualidad es mucho menor a los $8,000, debido a que el pago ya está establecido calculando los intereses sobre la deuda inicial.
Por lo que, aún si pagara ocho mil pesos en el préstamo personal, me cobrarían intereses sobre los 13 mil pesos y el banco tomaría, para calcular intereses, el pago anticipado hasta la segunda mensualidad, lo que hace que rechace el crédito aun cuando la tasa que me cobra sea menor.
Si es el caso que no hubiera podido pagar anticipadamente o antes de la fecha de corte, convendría evaluar si contratar el crédito personal es la opción más adecuada.
Recuerda que no todo lo que brilla es oro, y en mi caso el crédito con la menor tasa no resultó ser la opción más barata.




