Monedero 3.0

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Cuando mi amigo Diego decidió que había llegado el momento de casarse –ese tiempo le llegó hace 13 años– su papá abrió la caja fuerte y le regaló tres centenarios, parte de la “herencia en vida” que el arquitecto dejó a sus tres hijos (a cada uno, tres monedas).
Con ese dinero Diego pagó la luna de miel y algo más para el estudio que construyó para vivir con Déborah. Trece años y dos hijas después, siguen felizmente casados. Dice que ese detalle de su padre ha sido, financiera y sentimentalmente, de los más significativos en su vida.
El oro, por tradición tan antigua como los principios de la civilización, ha sido parte de los tesoros de los humanos. El metal siempre tiende a apreciarse, aunque hay temporadas que lo hace con mayor velocidad que otras.
El año pasado fue una clara muestra en este sentido. Si compraste una onza de oro en enero de 2009, a diciembre del mismo año acumulaste una ganancia de 24.5 por ciento. Es que en los tiempos de mayor volatilidad financiera en otros tipos de inversiones, los inversionistas más conservadores tienden a comprar papel-oro pues saben que es una forma de conservar el valor de su dinero.
Aquí otro botón de muestra: de acuerdo con información de Banco de México, si alguien compró en 2005 una onza de oro habrá desembolsado 4 mil 600 pesos. Hacia finales de 2009 si quisiera comprar otra onza, habrá pagado 14 mil pesos. Un rendimiento de 76 por ciento anual.
¿Esto quiere decir que debes salir corriendo a comprar centenarios? No. Espera, veamos los pros y contras.
A favor: ya lo vimos. Históricamente, el oro siempre tiende a apreciarse. En este año, de hecho, no se espera ninguna excepción; según Morgan Stanley, la onza de oro podría cerrar 2010 en mil 300 dólares. Vamos bien.
El otro lado del centenario: resulta que no es tan fácil conservarlo. Si tus monedas tienen rayones o limaduras (y luego hay gente que raya las monedas para hacer polvo de oro) se deprecian, así que tienes que guardarlas con sumo cuidado para evitar cualquier maltrato.
En la última frase te damos otro factor en contra ¿En dónde las guardas? Las cajas de seguridad de los bancos se han vuelto inaccesibles (por disponibilidad, precio y exigencia de mínimos de inversión para tener un apartado ahí) y tenerlos en casa no es una opción muy segura.
Veamos que puedes comprar oro en papel, es decir, invertir en acciones de empresas mineras o en portafolios enfocados al sector de metales. Aquí tienes que considerar que el ritmo de las ganancias no es igual que el resto del mercado, por lo que se sugiere que, en todo caso, sólo sea un componente del total de tus inversiones.
Ya estamos en la médula de la inversión: si bien el oro siempre tiende a apreciarse, es cierto que las inversiones a largo plazo suelen redituar más dinero a través de los años.
Es decir, con el oro almacenas valor, mientras que con los bienes raíces, las acciones y similares, inviertes el dinero y al cabo de varios años, ganarás más.
Si aún así te seduce el brillo áureo, intégralo como papel entre tus distintas inversiones. Tener la caja fuerte con los hermosos centenarios en el interior cada vez resulta más poco probable, un recuerdo en blanco y negro en alguna película de Los Pardavé.
LA MORRALLA
¿Te gusta el banco en el que te depositan tu pago de nómina? Si la respuesta es no, pues aplica aquello de la portabilidad. Para ello, sólo debes acudir al banco donde te depositan y pedir que te entreguen la solicitud para mudarte de institución.
Completas la solicitud y te pedirán que les muestres una identificación oficial para acreditar tu pedido. Obvio, debes tener una cuenta activa en el banco en el que deseas que te hagan tus depósitos.
El trámite no debe tomarte más de 15 minutos y el tiempo promedio en el que se hace el cambio es de 10 días hábiles. Es decir, para la siguiente quincena ya puedes recibir ahí tu dinero.
Sugerencia: practica la banca por internet. Es más segura y expedita.




