
Comprar boletos para algún evento ya sea deportivo, exposición, concierto, etc, siempre es toda una experiencia. Según datos de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), sólo el 11 por ciento de las personas los compran por Internet.
Adquirir boletos en taquilla y por Internet, siempre tiene sus pros y contras, pero eso es lo que debemos considerar antes de conseguirlos.
En la compra vía web tienes (aparte de la comodidad que esto representa), una serie de “bonus” por hacer uso de esta vía, por ejemplo, puedes obtener un seguro en caso de extravío por 230 pesos extras al costo del boleto.
También puedes conseguir la guía de entretenimiento de Ticketmaster por otros 230 pesos, y la cereza del pastel, puedes imprimir tu boleto desde tu computadora, sin algún costo. Esto quiere decir que esta herramienta te ahorra la ida a un centro Ticketmaster, que aparte es un cargo de 36 pesos por el famoso Will Call (que es la impresión del boleto), o si no quieres mover un dedo, pueden mandarlo a la comodidad de tu hogar por los mismo 36 pesos.
Ahora, cuando todo esto puede sonar muy interesante, recordemos que al comprar vía web, por teléfono, o en algún centro Ticketmaster, está el infame cargo por servicio, que aumenta dependiendo del costo del boleto (entre más caro el boleto, más elevado el cargo). Así que el boleto de cuatro mil 500 pesos de Paul McCartney se elevó a unos cinco mil pesos, sólo por el servicio.
Si nos negamos a pagar más de lo que cuesta el boleto, pues aquí es donde ir a la taquilla tiene sus ventajas. No te cobrarán el cargo por servicio, pero a cambio tenemos que “chutarnos” unas horas formado en una cola que empieza en el Foro Sol y termina en el aeropuerto.
Pero la aventura no termina ahí, pues dependiendo de la magnitud del evento, ponen fecha límite para recoger los boletos, así que si no vas por ellos, los sacan a la venta.
Es más el mismo día del evento, si no tienes tu pase, puedes ir como buen curioso a la taquilla y preguntar si hay boletos, y la posibilidad que te digan que si es muy grande, pues casi el 20 por ciento de estos -que no se recogen- terminan vendiéndose en la misma fecha o días cercanos a el concierto.
El caos no es lo mismo para todos los eventos, depende de éste, es la cantidad de gente arrebatándose el boleto para ver más de cerca a su ídolo.
Cuando compré mi boleto para ver a la banda Oasis (cuando aún había asientos numerados, y no estaba la pista) recuerdo, hablé como a las 12 a preventa, pensé que me tocaría gayola, pues la preventa comenzó a las 11.
La pregunta que me daba miedo hacer era si aún había pases, y su respuesta fue afirmativa -Si, cuántos quiere-. En el momento que escuché esto, les hice saber que quería el que estuviera más cerca del escenario de sección A, confirmó mi compra y quedé satisfecho, sin tener que estar marcando redial, cada tres segundos.
En la decisión de la compra de boletos para cualquier evento, deportivo, cultural o musical, debemos saber con anticipación qué zona deseamos y dónde los queremos comprar, pues ir a taquilla, aduqirirlos en Internet, o en algún centro Ticketmaster, no es lo mismo…aunque sea el mismo evento.




